Conociendo la marea roja
( Publicado en Revista Creces, Septiembre 2002 )

En 1972 se reporto el primer evento de intoxicación atribuida a marea roja en chile. Desde entonces cada cierto tiempo se producen diversos casos de intoxicación por consumo de mariscos filtradores, tales como almejas, choritos, machas o cholgas contaminados con marea roja, la cual esta compuesta por diversos microorganismos productores de sustancias toxicas que a la final son las responsables de los cuadros clínicos.

Muchas veces al oír el término "marea roja" nos imaginamos una ola de color rojo que recorre el mar. En realidad no se trata de una ola o marea ni tampoco necesariamente roja, puesto que el agua puede tornarse verde, violeta, café, amarilla o, como ocurre en el sur de Chile, puede no dar ninguna coloración especial e igualmente producir intoxicaciones.

La verdad es que este fenómeno es común en muchos lugares del mundo, en inglés se le conoce como "red waters" o "red tides", "eau rouges" en Francia y "acqua rossa" en Italia. En países sudamericanos, donde quizás la coloración rojiza no es tan frecuente, se le conoce como "aguaje" en Perú o "el turbio" en Venezuela. En Chile se la llama también "huirihue" o "virigúe".

El origen de este fenómeno natural está dado por un impredecible y exagerado aumento de la concentración de ciertos microorganismos que, como ya se mencionó, son capaces de producir toxinas, y que forman parte del plancton, especialmente del fitoplancton, llamados dinoflagelados. En este punto existe discusión entre los investigadores, en cuanto a que si los dinoflagelados forman parte del fitoplancton o del zooplancton, ya que los hay autótrofos, es decir pueden elaborar su propio alimento debido a que poseen pigmentos fotosintéticos y además presentan envoltura celulósica, vale decir, componentes vegetales, pero con ciertas características animales como su gran movilidad, estructuras de defensa, ojos rudimentarios y alimentación heterotrófica.

Su rápido y repentino desarrollo se produce por cambios ambientales, como aumento de la temperatura del agua, disminución de la salinidad, aumento de la concentración de nutrientes, particularmente minerales como el nitrógeno y fósforo proporcionados por distintas fuentes contaminantes, que favorecen el crecimiento de estos microorganismos. Si este crecimiento, conocido como florecimiento, floración o "bloom" ocurre cerca de la superficie puede observarse el cambio de tonalidad del agua. Sin embargo no hay que olvidar que esta floración frecuentemente no es visible como ocurre en la región austral de Chile, por lo cual los investigadores prefieren denominar este fenómeno como floraciones algales nocivas (FAN), ya que además la mayor parte de estos "bloom" pueden ser inocuos para el Hombre o animales.

Los primeros testimonios escritos de esta floración pueden encontrarse en la Biblia, al referirse al enrojecimiento de las aguas del Nilo, donde además se menciona la muerte de peces y personas que ingirieron el agua. También los griegos nos dan otro antecedente al bautizar como Mar Rojo a las costas de Arabia caracterizadas por una alta frecuencia de estos fenómenos.

En Chile el primer registro fue entregado por Poepping en 1827, quien reportó una decoloración del agua en las costas de Valdivia. En 1835 Darwin describió un hecho semejante en Concepción y Valparaíso, además menciona que al examinar el agua en el microscopio ésta "rebullía de pequeños organismos que se movían en todas las direcciones".


¿Por qué nos intoxicamos?

Los mariscos bivalvos se alimentan filtrando agua y reteniendo los componentes necesarios para su alimentación, dentro de los cuales pueden estar los dinoflagelados, por lo que las toxinas que producen el envenenamiento, se unen a los distintos tejidos de los moluscos, quienes, debido a la gran resistencia que poseen para estas toxinas, no sufren ningún tipo de alteración, siendo imposible detectar a simple vista a los individuos contaminados.

Las principales toxinas producidas por los dinoflagelados las constituyen el Veneno Paralizante de los Mariscos (VPM) y el Veneno Diarreico de los Mariscos (VDM). El primero es el más nocivo y es producido por el dinoflagelado Alexandrium catenella. Se compone de diferentes sustancias, unas más tóxicas que otras, las que actúan uniéndose a receptores de las neuronas que bloquean el impulso nervioso produciendo una parálisis progresiva que culmina con la muerte por un paro cardiorespiratorio.

El VDM también está conformado por varías toxinas y es producido por el dinoflagelado Dinophysis acuta. La toxina más importante del VDM es el Acido Okadaico que actúa inhibiendo a las proteínas fosfatasas de las células intestinales, lo que se traduce en una salida de agua hacia el lumen intestinal, originándose un severo cuadro diarreico.

Sólo a fines de 1999 se detectó, además en nuestro país, el Veneno Amnésico de los Mariscos (VAM), por lo cual ha sido menos estudiado que los anteriores.

Las toxinas de los dinoflagelados no sólo afectan al Hombre, sino que también a varias especies de vertebrados e invertebrados (se ha reportado la muerte de esponjas y estrellas de mar producto de VAM), de hecho en varios lugares del mundo, se reconoce el fenómeno no sólo por el cambio de color del agua, sino que también por la aparición de peces muertos en las costas.

Sin embargo se ha visto que no siempre los dinoflagelados producen toxinas, al parecer existen cepas dentro de una misma especie de dinoflagelados que pueden o no ser tóxicas. La respuesta a esta incógnita llegó en la década del 80, cuando investigadores observaron organelos al interior de los dinoflagelados semejantes a bacterias, siendo al poco tiempo aislada la primera bacteria que producía una toxina del grupo del VPM.

De este modo, es probable que sean las bacterias las responsables en determinado momento, de ser las productoras de las toxinas y que éstas no necesariamente sean producto del metabolismo de los dinoflagelados.

Estos hallazgos han sido corroborados por el Dr. José Córdova de la Fundación Ciencia para la Vida, quien es uno de los principales investigadores del tema en nuestro país. El Dr. Córdova ha conseguido aislar bacterias productoras de toxinas semejantes a las del VPM, que vivían en una estrecha simbiosis con el dinoflagelado. Sus estudios nos dicen además, que no son sólo bacterias intracelulares las productoras de las toxinas, sino que también estarían relacionadas bacterias de vida libre tanto para el VPM como para el VDM. Sin embargo todavía no se debe ser tan categórico y culpar únicamente a las bacterias como las responsables de las intoxicaciones, ya que también es posible que las toxinas sean producto del metabolismo de los dinoflagelados.

Estas investigaciones orientadas a conocer la composición y origen de los distintos tipos de veneno tienen la finalidad de mejorar los mecanismos de detección de especímenes afectados y la elaboración de un antídoto que contrarreste los efectos de las toxinas o una metodología que permita la detoxificación o limpieza de los mariscos y así disminuir los efectos nocivos sobre la salud.

Actualmente la prueba oficial utilizada para la detección es la del ratón, que consiste en inocular a un ratón una muestra del marisco a la cual se le realiza una extracción ácida. La muestra de ser positiva produce la muerte del ratón a los cinco minutos de ser inoculada. Salta a la vista lo dramático de la prueba, por lo cual es de suma importancia reemplazarla por otra menos cruenta. Lamentablemente, hasta el momento, los nuevos métodos de detección han sido aceptados por los organismos de salud únicamente como complementarios a la prueba del ratón.

Por otra parte investigadores de Tepual, otra institución que realiza investigaciones en esta área, han desarrollado un procedimiento para detoxificar los moluscos contaminados aunque por el momento no se ha aplicado a nivel industrial. Los investigadores de la Fundación Ciencia para la vida, también buscan un método de detoxificación de los mariscos, pero in vivo lo que nos daría una seguridad total de que las toxinas salieron del molusco.

Mientras esperamos que la investigación científica rinda sus frutos, sólo queda seguir las recomendaciones de las autoridades competentes tendientes al manejo de las áreas de extracción, control toxicológico de las especies de mariscos que pudieran afectar al Hombre y educación de la población.



Dr. Alvaro Sandoval Espinoza

Médico Veterinario


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