Buscando planetas como la tierra
( Publicado en Revista Creces, Abril 2004 )

Hasta ahora se han detectado 102 grandes planetas extrasolares. Ahora con nuevas tecnologias se pretende detectar planetas extrasolares del tamaño de la tierra.

Con el objeto de detectar directamente planetas como la Tierra, tanto NASA como las Agencia Europea del Espacio (ESA), esperan lanzar en la próxima década, una nueva generación de naves espaciales, que fuesen capaces de detectar pequeños planetas en cualquier galaxia, y que por su estabilidad orbital fuese posible en ellos el desarrollo de la vida. Pero además de ello, va a ser necesario conocer adquirir información acerca de su atmósfera para saber si en ellos la vida es posible o no.

Sin duda se trata de un proyecto audaz y caro, que va a exigir al límite las tecnologías conocidas. Pero ya al comienzo del programa se evidencian desacuerdos. ¿Cuáles serán los telescopios más apropiados? ¿Serán aquellos que permiten ver la luz visible, o los que observan por el espectro infrarrojo? Aquí está el desacuerdo entre NASA y ESA.


Cuales son las diferencias

ESA, en un programa llamado Darwin, está planificando una flotilla de seis naves que volarian en formación, y cada una de ellas llevaría un telescopio infrarrojo, con un espejo de 2 metros. NASA pretende desarrollar un programa similar, pero que considera un telescopio de luz visible, con un espejo de 8 metros, llamado "Terrestrial Planet Finder (TPF), que dejaría chico al Hubble. En ambos casos, la detección de los planetas del tamaño de la Tierra, estarían en los límites de la resolución de estos instrumentos, de modo que el planeta se vería sólo como un débil punto.

El observar planetas no es fácil, ya que no irradian luz, como en el caso de las estrellas. Tanto Darwin como TPF necesitarán substraer de la imagen, la luz de la estrella que los alberga, para poder observar el planeta. En esto el proyecto Darwin de luz infrarroja, tiene una ventaja: en la parte visible del espectro, las estrellas como nuestro sol brillan millones de millones de veces más que lo que puede brillar un planeta. Esto significa que en el espectro infrarrojo se necesita menos procesos para aislar al planeta de la intensa luz de la estrella. Pero a su vez, una longitud de onda más larga significa que el telescopio tiene que ser más grande, y es por eso que se necesitan tantas naves. En lugar de construir un espejo de 100 metros, lo que es casi imposible, las seis naves volarán en una formación de 100 metros, con lo que se consigne el mismo poder de imagen por interferometría. Una séptima nave lleva un centro que combina la imagen de cada estrella del sistema, de modo que la luz infrarroja que ellas recolectan de la estrella va a ser cancelada, mientras que aquella del planeta cercano se suman para hacerla más brillante. Un octavo satélite de comunicación, envía la imagen a la Tierra.

Como una primera etapa, para ver si funciona el principio, planean lanzar en el año 2006, un programa piloto que incluye sólo dos naves volando en formación, que va a ser sensible para detectar planetas extrasolares de mayor tamaño que la Tierra.

NASA prefiere desarrollar la tecnología a través de la luz visible. Su programa consiste en una nave que llevaría un telescopio con un espejo de 8 a 10 metros, que operaria con un disco negro opaco, que se llama cronógrafo.

Los científicos de ESA insisten en que la porción infrarroja del espectro va a permitir revelar más acerca de la temperatura y el tamaño de los planetas distantes, como también va a permitir determinar la presencia de metano, el cual se sabe que dominó la atmósfera de la Tierra durante largo tiempo de su vida primitiva.



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