Genoma de tres parásitos tropicales
( Creces, Septiembre 2005 )

Tres grupos diferentes de investigadores han publicado recientemente la secuenciación de los genomas de tres parásitos causales de enfermedades propias de las regiones tropicales: enfermedad de Chagas, la enfermedad del sueño y la leishmaniasis. Estas tres se transmiten por la picadura de insectos y por la mosca Tse Tse. Afectan a millones de personas en los países pobres y se calcula que en su conjunto, cada año, matan 125.000 personas. Se trata del Tripanosoma cruzi, el Tripanosoma brucei y la Leishmania major.

No existe vacuna efectiva contra ninguna de estas tres enfermedades, y según la Organización Mundial de la Salud, las drogas que hoy hay disponibles son tóxicas difíciles de administrar y no siempre tienen éxito en el tratamiento. Basadas en arsénico y antimonio, eran ya de amplio uso en la década de 1940. Desde entonces han aparecido medicamentos más nuevos, pero su eficiencia continúa siendo limitada.

En su conjunto estos tres parásitos se han llamado Tritryps, y de acuerdo a su genoma se puede afirmar que han tenido un ancestro común, del que se separaron hace aproximadamente 200 millones de años, sin embargo aún comparten muchas características. La secuenciación de sus genomas puede ser una buena noticia, ya que es un primer paso para encontrar nuevas drogas que sean más efectivas y menos tóxicas.

Como buenos parásitos, los Tritryps para sobrevivir requieren de nutrientes que deben ser proporcionados por sus huéspedes. Así por ejemplo, ellos no pueden producir el ácido siálico, un azúcar que requieren para sintetizar las complejas moléculas de superficie que usan para evadir la respuesta inmune humana. Se ve como muy posible desarrollar drogas que bloqueen la captación del ácido siálido por los parásitos, con lo que quedarían desarmados para defenderse del sistema inmune.

En todo caso aún queda mucho camino por recorrer, ya que se debe llegar a coordinar el conocimiento de su metabolismo con la identificación de los diferentes genes que lo regulan, llegando finalmente a conocer las diferentes proteínas que ellos codifican. En todo caso encontrar drogas adecuadas no va a ser fácil. La Leishmania major, que causa la leishmaniasis, y el Tripanosoma cruzi, que causa la enfermedad de Chagas, están ocultos dentro de las células, por lo que es difícil alcanzarlos con drogas. El tripanosoma brucei en cambio, que causa la enfermedad del sueño, permanece sólo en la sangre, de modo que ese sería más vulnerable. Para esta última enfermedad ya hay una droga, el Melarsoprol, pero es muy tóxica, ya que mata al 5% de los que la reciben.

El problema es quienes podrían estar interesados por desarrollar estos estudios. De hecho, las grandes industrias farmacéuticas no tienen gran interés, desde el momento que no ven posibilidades de lucro, ni tampoco hay interesados en financiar las investigaciones por razones humanitarias. Los millones de víctimas de estas enfermedades son demasiado pobres como para que puedan comprarlas.


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